A grandes rasgos tres características definen los momentos iniciales de la existencia humana.
Incapacidad para vivir por sus propios medios.
Necesidad de establecer vínculos con las figuras de apego, garantes de la supervivencia.
Interacción con el entorno a partir de un mecanismo de asimilación – acomodación.
En nuestra sociedad el grupo familiar constituye el primer contexto responsable de la supervivencia del niño, de satisfacer las necesidades primarias físicas (alimentación – abrigo – protección contra el peligro) y socio – emocionales (afecto – atención – interacción – aceptación de juegos).
Desde este presupuesto debemos considerar maltrato a cualquier acción u omisión, no accidental, por parte de los padres o cuidadores que comprometen la satisfacción de tales necesidades básicas.
ABUSO SEXUAL
Cualquier clase de contacto sexual en un niño menor de 18 años por parte de un familiar – tutor adulto desde una posición de poder o autoridad sobre él.
Se considera abuso de poder la superioridad física y económica del adulto sobre el niño y del hombre sobre la mujer.
ABUSO FISICO
Cualquier acción no accidental por parte de los padres o cuidadores que provoque daño físico o enfermedad, incluye golpes, palizas, quemaduras, arrancamiento de cabello, cortes, etc.
No siempre se pueden percibir daños en el niño, ya que entre el momento de la agresión y la búsqueda de ayuda el tiempo transcurrido es prolongado o bien no se da el reclamo de atención. Sus manifestaciones son: quemaduras, hematomas, rotura de huesos, etc.
ABANDONO FISICO
Las necesidades físicas alimentación, vestido, higiene, protección y vigilancia ante situaciones peligrosas no son atendidas temporal o permanentemente por ningún miembro del grupo que convive con el niño.
Los índices que permiten sospechar este tipo de maltrato son: retraso en el crecimiento, enfermedades no tratadas como: caries, defectos auditivos, ortopédicos, lesiones, hambre, sueño excesivo, vestido insuficiente o inadecuado, falta de higiene, ausentismo escolar.
ABANDONO EMOCIONAL
La falta persistente de respuesta a las señales (llantos, sonrisas) expresiones emocionales y conductas procuradoras de proximidad e interacción iniciados por el niño y falta de iniciativa de interacción y contacto por parte de una figura estable. Lo que define este tipo de maltrato es su carácter crónico; la frecuencia de interacción es nula o mínima.
El niño necesita estabilidad en sus relaciones de afecto, constancia y las figuras de apego no son intercambiables.
Además la necesidad de proximidad, interacción y contacto varía con la edad.
Indicadores de este maltrato son: retraso en el crecimiento (aunque no haya problemas de alimentación), retraso intelectual y del lenguaje, falta de expresividad, tristeza, apatía, dificultades para establecer vínculos sociales.
ABUSO EMOCIONAL
Hostilidad verbal crónica en forma de insulto, burla, desprecio, crítica, amenaza de abandono, bloqueo constante de las iniciativas de interacción (desde la evitación hasta el encierro) por cualquier miembro adulto del grupo familiar.
Factores de riesgo.
Se han conceptualizado tres modelos diferentes:
*Modelo sociológico.
*Modelo psicológico psiquiátrico,
*Modelo centrado en la vulnerabilidad del niño.
Incapacidad para vivir por sus propios medios.
Necesidad de establecer vínculos con las figuras de apego, garantes de la supervivencia.
Interacción con el entorno a partir de un mecanismo de asimilación – acomodación.
En nuestra sociedad el grupo familiar constituye el primer contexto responsable de la supervivencia del niño, de satisfacer las necesidades primarias físicas (alimentación – abrigo – protección contra el peligro) y socio – emocionales (afecto – atención – interacción – aceptación de juegos).
Desde este presupuesto debemos considerar maltrato a cualquier acción u omisión, no accidental, por parte de los padres o cuidadores que comprometen la satisfacción de tales necesidades básicas.
ABUSO SEXUAL

Cualquier clase de contacto sexual en un niño menor de 18 años por parte de un familiar – tutor adulto desde una posición de poder o autoridad sobre él.
Se considera abuso de poder la superioridad física y económica del adulto sobre el niño y del hombre sobre la mujer.
ABUSO FISICO
Cualquier acción no accidental por parte de los padres o cuidadores que provoque daño físico o enfermedad, incluye golpes, palizas, quemaduras, arrancamiento de cabello, cortes, etc.No siempre se pueden percibir daños en el niño, ya que entre el momento de la agresión y la búsqueda de ayuda el tiempo transcurrido es prolongado o bien no se da el reclamo de atención. Sus manifestaciones son: quemaduras, hematomas, rotura de huesos, etc.
ABANDONO FISICO
Las necesidades físicas alimentación, vestido, higiene, protección y vigilancia ante situaciones peligrosas no son atendidas temporal o permanentemente por ningún miembro del grupo que convive con el niño.
Los índices que permiten sospechar este tipo de maltrato son: retraso en el crecimiento, enfermedades no tratadas como: caries, defectos auditivos, ortopédicos, lesiones, hambre, sueño excesivo, vestido insuficiente o inadecuado, falta de higiene, ausentismo escolar.
ABANDONO EMOCIONAL

La falta persistente de respuesta a las señales (llantos, sonrisas) expresiones emocionales y conductas procuradoras de proximidad e interacción iniciados por el niño y falta de iniciativa de interacción y contacto por parte de una figura estable. Lo que define este tipo de maltrato es su carácter crónico; la frecuencia de interacción es nula o mínima.
El niño necesita estabilidad en sus relaciones de afecto, constancia y las figuras de apego no son intercambiables.
Además la necesidad de proximidad, interacción y contacto varía con la edad.
Indicadores de este maltrato son: retraso en el crecimiento (aunque no haya problemas de alimentación), retraso intelectual y del lenguaje, falta de expresividad, tristeza, apatía, dificultades para establecer vínculos sociales.
ABUSO EMOCIONAL
Hostilidad verbal crónica en forma de insulto, burla, desprecio, crítica, amenaza de abandono, bloqueo constante de las iniciativas de interacción (desde la evitación hasta el encierro) por cualquier miembro adulto del grupo familiar.
Factores de riesgo.
Se han conceptualizado tres modelos diferentes:

*Modelo sociológico.
*Modelo psicológico psiquiátrico,
*Modelo centrado en la vulnerabilidad del niño.

No hay comentarios:
Publicar un comentario